El 14 de diciembre se instalaron por primera vez los Órganos de Cogobierno en el Instituto Superior de Educación Física: la Comisión Directiva y la Asamblea del Claustro. El evento se realizó en el Salón de Actos del Instituto, y fue presidido por su Directora, Mag. Delia Chiappini, quien expresó las siguientes palabras:
“El 1º de enero de 2006 el Instituto vivió el momento más importante que ha tenido en su historia al ingresar a la Universidad de la República.
Hoy compartimos esta segunda instancia de especial significación, en la cual el ISEF se instala definitivamente como servicio universitario con la integración de su cogobierno elegido en las elecciones recientemente realizadas. Estos órganos, integrados con representantes de los diferentes órdenes, tendrán la responsabilidad de cogobernar este Instituto dentro del marco normativo de la UDELAR y bajo la autoridad del Consejo Directivo Central.
Se abre así una realidad institucional diferente: la de la responsabilidad colectiva. Los derechos y deberes a partir de este momento, adquieren otros alcances: el derecho a cogobernar decidiendo y construyendo nuevos sentidos y trayectos. También supone deberes: el primero, conocer los marcos regulatorios que habrán de delimitar las actuaciones; el deber ético de buscar lo mejor para el ISEF, buscar el bien común por encima de intereses personales o de grupos; el deber de responsabilizarse de lo que se decida y se haga; el deber que implica integrar el complejo mundo universitario. En este sentido, insistimos: la participación no se limita a elegir los representantes para el cogobierno, sino que la participación se extiende a integrar activamente las múltiples Comisiones tanto centrales como propias de ISEF, las cuales constituyen los motores de la dinámica universitaria.
Es difícil comprender y comprometerse con esta nueva realidad de un momento a otro. No es sencillo pasar de una cultura a otra: de una institución vivida por la mayoría como “ajena” a ser los “dueños” de este mismo espacio.
Desde hace casi dos años en que nos encontramos en la UDELAR, transitamos un proceso gradual de inserción al marco universitario. Seguramente se deberá continuar trabajando en este sentido por un tiempo más, el cual dependerá de los tiempos de elaboración colectivos aunque lógica y operativamente, no podrán ser ilimitados, porque tenemos el deber de responder con responsabilidad a las exigencias de la Universidad. Para ello, se necesita tener una actitud comprensiva e ir actuando con humildad y autocrítica, en esta etapa de procesos complejos que implican desaprender y aprender. Las costumbres y concepciones naturalizadas a través de los años, deberán revisarse, debatirse, y transformarse. Es sin duda, un tiempo apasionante, en el que se abre un mundo de posibilidades: de convertirse cada uno en sujetos de su trabajo y de su aprendizaje, de transformar la cotidianeidad en verdaderos ámbitos democráticos, de aprender a pensar junto a otros y no contra otros, de aprender a trabajar en la pluralidad, la diversidad y la divergencia, de aprender a transitar ese difícil límite que es el pelear ideas, sin pelearse entre quienes las sostienen.
Creo importante compartir algunos fragmentos del documento elaborado por la Unidad de Capacitación y Desarrollo de la UDELAR con referencia a los fines de la Universidad, señalando los siguientes, que toman como base al art. 2 de la Ley Orgánica:
- desarrollar la enseñanza pública superior en todos los planos de la cultura;
- otorgar la habilitación para el ejercicio de las diferentes profesiones;
- desarrollar la enseñanza artística;
- desarrollar la investigación científica;
- acrecentar y difundir la cultura en nuestra sociedad;
- contribuir al estudio y comprensión pública de los problemas de interés general;
- defender los valores morales y los principios de justicia, libertad, bienestar social, los derechos de la persona humana y la forma democrática republicana de gobierno
(…..) Los fines de la Universidad podrían ser analizados uno a uno separadamente, pero es, en realidad, de la reunión o conjunción de todos ellos, que surge la verdadera idea de lo que es una Universidad, y en particular, la nuestra.
(…..) La enseñanza superior que imparte la Universidad, no puede ser entendida meramente como un tercer ciclo (“Ciclo Terciario”) que se venga a añadir a la enseñanza primaria y secundaria. De ser así, la Universidad consistiría en un simple agregado de escuelas profesionales, encargadas de proveer adiestramiento para ejercer ciertas actividades.
Uno de los rasgos que distinguen a la enseñanza superior de la mera enseñanza terciaria, consiste en que la primera, tiende a formar espíritus que puedan continuar por sí mismos la profundización y extensión de conocimientos especializados, esto es, crea en las personas, no un simple adiestramiento, sino además, la actitud para la solución de problemas: la enseñanza superior enseña a pensar, forma hombres con autonomía y capacidad de pensamiento, con la inventiva o imaginación científica necesarias para resolver, no problemas que ya se les han presentado sino aquellos nuevos para los cuales se requiere que adopten una solución en virtud de su actitud para pensar por sí y de un modo científico y racional.
Probablemente, lo esencial de la formación universitaria consista en la capacidad otorgada por la Universidad a una persona, para someter a crítica - y aún rectificar o desechar- el pensamiento científico (las conclusiones tenidas por verdaderas) que le ha impartido la propia Universidad.
(…..) El destino y la conducta de los egresados, como un aspecto parcial del problema mayor de los fines últimos de la institución, siempre han estado presentes en la reflexión universitaria: ¿mejoramiento del status personal? ¿servicio a la sociedad?.
En las más diversas épocas y circunstancias se ha alertado contra el riesgo de reducir la Universidad al papel de un simple elevador de status.
Profesiones universitarias son aquellas en las que el hombre está dedicado a la creación de los valores – espirituales o materiales- de interés común. Ser médico, abogado, filósofo o historiador, arquitecto o ingeniero, no es una fórmula de vida al servicio de los propios fines individuales.”
Este último punto, ha sido un tema presente de reflexión en los años previos al pasaje a la UdelaR, en donde se compartía la idea de que el convertirnos en universitarios no se produciría mágicamente a través del acto de la firma de un decreto, sino que pasaría por un proceso de “ser universitarios”. A este mundo quisimos integrarnos durante décadas, por generaciones. Para este mundo nos preparamos durante los últimos años y peleamos por estar. El haberlo logrado nos llena de satisfacción y nos sitúa a partir de ahora, en un espacio de nuevas responsabilidades.
Quiero reconocer muy especialmente a quienes integraron el Consejo Provisorio en estos casi dos años en la Universidad, con quienes hemos comenzado a dar los primeros pasos hacia esta nueva conducción del ISEF. Hemos trabajado juntos hasta hace unos minutos cerrando nuestra última sesión.
Deseo felicitar muy especialmente a todos los representantes electos, quienes habrán de integrar nuestros primeros Órganos de Cogobierno. Les deseo mucho éxito en la gestión”.
Finalizada su intervención, la Directora invitó al Rector de Enseñanza, Dr. Luis Calegari, quien hizo entrega de un recordatorio a cada nuevo integrante del primer cogobierno del Instituto Superior de Educación Física.
Luego de hacer llegar los saludos especiales del Rector en tan importante ocasión, las palabras del Dr. Calegari dieron cierre al acto, con expresiones de alta significación para el colectivo institucional.
Inmediatamente, - a propuesta de la Directora Mag. Delia Chiappini -, se abrió la primera sesión de la Comisión Directiva invitando a todos los presentes a presenciarla, mientras que, al mismo tiempo, en el salón contiguo se abría la primera Asamblea del Claustro.
Montevideo, 14 de diciembre de 2007
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